ESTADO, ECONOMÍA Y EMPRESAS DURANTE LA ÚLTIMA DICTADURA MILITAR (1976-1983). PROBLEMAS DE INVESTIGACIÓN DESDE LA PROVINCIA DE SALTA

 

STATE, ECONOMY AND BUSINESSES DURING THE LAST MILITARY DICTATORSHIP (1976-1983): RESEARCH PROBLEMS FROM THE PROVINCE OF SALTA

 

Hugo Ariel Rossi

Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Universidad Nacional de Salta

hugoarielrossi@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-7079-8607

 

ARK: https://id.caicyt.gov.ar/ark:/s16688090/bkk7q20eb

 

 

FECHA DE INGRESO: 27/03/2026

FECHA DE ACEPTACIÓN: 04/05/2026

 

 

Resumen

 

Este artículo tiene como objetivo general presentar algunos problemas de investigación vinculados a la historia económica de la provincia de Salta en el periodo de gobierno de la última dictadura militar. Se presentan breves avances de una investigación en curso en donde específicamente se busca analizar cuestiones generales como el rol del estado en la economía e identificar sectores de burguesía que pudieron resultar beneficiados a partir de ciertas políticas. Para esto se exponen dos casos relacionados entre sí, una empresa privada integrada por productores ganaderos salteños -estatizada y luego nuevamente privatizada- y el del Banco de la Provincia de Salta.   

 

Palabras Claves: Estado, empresas, banca pública, dictadura militar, economía regional

 

 

Abstract

 

The general aim of this article is to present a few research problems related to the economic history of the province of Salta during the period of the last military dictatorship. It offers preliminary findings from an ongoing research project that specifically seeks to analyse broad issues such as the role of the state in the economy and to identify sectors of the bourgeoisie that may have benefited from particular policies. To this end, the article examines two interrelated cases: a private company composed of cattle producers from Salta—which was nationalized and subsequently reprivatized—and the Bank of the Province of Salta.

 

Keywords: State, businesses, public banking, military dictatorship, regional economy

 

 

Introducción

 

En este breve artículo vamos a plantear un conjunto de problemas de investigación -algunos en desarrollo- que tienen como objetivo general analizar características de la economía salteña en el nuevo patrón de acumulación del capitalismo argentino que inició con la última dictadura militar. Para ello vamos a presentar dos casos de estudio de empresas locales relacionadas entre sí, Frigorífico Arenales[1] -privada, luego estatizada y nuevamente privatizada- y el Banco de la Provincia de Salta -pública-. Como objetivos específicos nos proponemos reconstruir parte de operatoria financiera que se tejió alrededor de ellas y plantear futuras líneas de trabajo sobre el rol de sectores de la burguesía provincial en esta etapa.

Esta selección se fundamenta en que fueron empresas en las que se pueden observar dos cuestiones en común y que entendemos fundamentales para analizar el periodo. En primer lugar, la importancia del Estado como garante de la ganancia privada. En el marco de un gobierno nacional que se mostraba a favor del libre comercio y una menor intervención estatal en la economía, lo que muestra nuestro trabajo es el uso relevante que se le siguió dando a los fondos públicos. La segunda cuestión, es que consideramos que la historia de estas empresas nos brinda la oportunidad de indagar y reconstruir parte de las formas de vinculación de intereses entre empresarios y el gobierno provincial de Roberto Ulloa[2], así como también de ayudarnos a identificar a ciertos sectores sociales beneficiados por las políticas del periodo.

 

 

Problemas generales para estudios particulares y un breve estado de la cuestión

 

Numerosas investigaciones desde perspectivas multidisciplinares analizaron a la economía argentina durante el último gobierno militar. Podemos mencionar los trabajos de Eduardo Basualdo (2013) y Basualdo et. al. (2016) que definen y caracterizan al nuevo patrón de acumulación del capitalismo argentino como de valorización financiera[3]. Estas publicaciones, a la vez que aportan una mirada general de la dinámica económica del país en esos años, también presentan problemas sobre aspectos más concretos, entre los que podemos mencionar los cambios en rol de Estado y la relación empresas/empresarios con el gobierno.   

Parte de estas problemáticas fueron retomadas en otras pesquisas de las que a los fines de este artículo deseamos retomar los siguientes planteos. El primero de ellos es que entre los efectos más destacados del plan económico implementado por Martínez de Hoz estuvo el fin del proceso de industrialización que se venía desarrollando en la economía Argentina desde décadas previas (Rougier e Iramain, 2023). El segundo, es la utilización del Estado por medio de diversos mecanismos que van desde herramientas o instrumentos de gestión económica tales como líneas de crédito, beneficios fiscales, etc., hasta la modulación de políticas específicas a favor de determinados sectores a partir de la capacidad de lobby ya sea personal o bien a través de las corporaciones representantes del sector (Sanz Cerbino, 2010).   

Sobre el primer aspecto debemos mencionar que si observamos por sector económico, el financiero y agroexportador se cuentan entre los grandes ganadores del periodo, mientras que el cierre de fábricas y empresas fue más acentuado en pequeñas y medianas empresas cuyo negocio principal estaba estructurado a partir del mercado y consumo interno (Wainer y Schorr, 2022). Por el contrario, fueron las empresas que tenían mayor respaldo financiero y capacidad de influir en el gobierno las que se encontraron en posición de sobrevivir al periodo y ganar más injerencia en la economía argentina. De manera tal que el análisis de la desindustrialización debe ir de la mano del de los procesos de concentración y centralización de capital que reorganizaron a los grupos económicos presentes en el país. Estas cuestiones están íntimamente relacionadas con la nueva conformación del poder económico que sitúa entre los principales ganadores -si analizamos por fracciones de burguesía- a los sectores económicos locales, quienes en diversos casos estuvieron además asociados a capitales extranjeros mediante financiamiento corporativo por emisión de deuda privada y préstamos bancarios o bien porque directamente operaban como apéndices de empresas multinacionales (Schorr, 2021). Esto último es una de las explicaciones del apoyo político que la dictadura militar recibió de sectores de la sociedad civil entre las que se pueden contar a determinadas asociaciones empresariales.

Los beneficios recibidos por una parte significativa de los grupos económicos locales nos permiten problematizar el uso del Estado, o mejor dicho del entramado institucional y todas sus capacidades de intervenciones y gestión, para ponerlas a favor del interés privado. En efecto, lejos de suponer un programa económico liberal que en lo discursivo renegaba del intervencionismo estatal, lo que habilitó el gobierno militar fue la creación de ámbitos privilegiados de negocios a partir de decisiones como reorganización de la obra pública con contratos que otorgaban amplios beneficios a empresas constructoras, privatizaciones o concesiones de determinadas empresas y servicios públicos, líneas de crédito flexibles por intermedio de la banca pública y finalmente la estatización de la deuda privada sobre el final del gobierno[4]. Alrededor de estos ámbitos privilegiados se consolidó un sector de empresarios que parte de la literatura especializada en la temática calificó como “la patria contratista” (Basualdo, 2013). Una de sus características principales estaba justamente en que una porción significativa de sus ganancias provenían de negocios hechos con el Estado o con garantía pública y que se sustentaban en los vínculos políticos -y en algunos casos hasta personales- que lograban establecer con los funcionarios de gobierno. 

En lo que refiere a Salta no disponemos de investigaciones que nos posibiliten un conocimiento de conjunto de la economía provincial durante el periodo de gobierno militar. Es precisamente en este punto donde destacamos nuestra investigación y los avances aquí publicados, ya que la reconstrucción de la historia de Frigorífico Arenales y el Banco de la Provincia de Salta nos permite encontrar elementos para continuar el análisis sobre el accionar de los actores económicos a escala local -aunque también a nivel nacional- en la nueva configuración del capitalismo argentino inaugurado por la dictadura militar.

Otro caso similar a los que expondremos aquí es el de Cementos NOA, fundada en 1978 con el objetivo de producir cementos a partir de la explotación de los yacimientos de piedra caliza de los valles centrales salteños. Entre sus accionistas estaban empresas pertenecientes a grupos nacionales como Wagner y Pérez Companc, ambos vinculados a la obra pública y contratos con el estado. Por cuestiones de extensión no profundizaremos en lo sucedido con esta compañía, pero si diremos que investigaciones posteriores sobre la estatización de la deuda privada determinaron que Cementos NOA había obtenido préstamos en el exterior con garantías y avales de bancos públicos nacionales, pero que sin embargo más de la mitad de la divisas no ingresaron al país y por lo tanto no se destinaron a la compra de maquinaria y funcionamiento de la empresa. Un ejemplo de negocio financiero hecho con deuda, fuga y desguace de una empresa[5]. 

 

 

Algunas características de la economía salteña en los años de gobierno de la última dictadura militar

 

En el gráfico Nº 1 se puede observar la participación por sector económico en el PBG entre 1973 a 1979. Los años de gobierno de la última dictadura militar consolidaron dos tendencias, una la preponderancia de la actividad agropecuaria y la otra el declive de la industria. Si al rubro servicio se lo desglosa, la intermediación financiera es el principal motivo de su crecimiento.

 

 

Grafico 1. Evolución estimada de la participación por sector en el PBG de la provincia de Salta de 1973 a 1979

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Elaboración propio en base a datos de Consejo Federal de Inversiones y Dirección Estadística de la Provincia de Salta.

 

 

Si tomamos con referencia el sector bancario y específicamente el crédito -dado su importante rol como estimulador de la actividad económica- podemos observar -Gráfico Nº2- que las carteras crediticias de todos los bancos con operaciones en la provincia de Salta guardan un cierto grado de correlación con los números del PBG. Durante los primeros años del gobierno militar crecen los créditos al sector primario y decrecen a la industria. Otros sectores que incrementan su participación son al sector de la construcción y servicios.

 

Gráfico Nº2. Participación por sector en los préstamos bancarios otorgados en la provincia de Salta de 1976 a 1981 (todos los bancos con operaciones en la provincia).

 

 

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Boletín Estadístico del Banco Central de la República Argentina años 1976 a 1981.

 

 

Aunque estos datos constituyen una primera exploración general de la economía salteña, nos muestran que en la provincia se replicaron las tendencias nacionales en cuanto a reprimarización y crecimiento del sector servicios. También nos abre el interrogante sobre quiénes fueron los beneficiarios del sector de la construcción. En lo que respecta al sector industrial, también se dio la situación que su decrecimiento en el PGB y en la receptividad de los créditos no implicó necesariamente su desaparición. Por el contrario, lo que exhiben los casos que desarrollaremos a continuación muestran una focalización en determinadas empresas cuyos negocios dependieron de la ayuda estatal.

 

 

Frigorífico Arenales y el Banco de la Provincia de Salta en la historia salteña

 

La producción y comercio vacuno fueron desde finales del siglo XIX las principales actividades económicas de las familias tradicionales salteñas. Eran la base no solo de sus riquezas sino también símbolo de poder y prestigio, lo que tenía un correlato en el control político que ejercían sobre Estado provincial. Los principales mercados eran el provincial y los centros urbanos de la costa del pacífico chileno -el comercio consistía en el traslado de animales vivos a través de los pasos ubicados en la Cordillera de los Andes-.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, por diversos motivos que van desde cambios en el consumo hasta factores medioambientales, el volumen comercializado entró en declive respecto de las décadas previas. La dirigencia ganadera salteña impulsó entonces la creación de un frigorífico con los objetivos de agregar valor a la ganadería local y mantener la participación en sus mercados. En 1967 el gobierno provincial como parte de su estrategia industrial pero también de construcción de alianzas políticas -era un gobierno de Intervención Federal recién asumido[6]- creó Frigorífico Arenales[7] como una sociedad mixta con 20% de participación estatal, 40% de Frigorífico San José -radicado en la provincia de Entre Ríos- y 40% de los ganaderos salteños (Rossi, 2020). 

Seis años después de su fundación, el frigorífico presentaba un pasivo elevado que motivó una intervención y posterior rescate accionario por parte del gobierno provincial de Miguel Ragone en 1973 (Soler y Correa, 2012). La otra razón de estas decisiones era el peso político que seguía teniendo el sector ganadero en la provincia de Salta tanto por la relevancia económica como también por tener a algunos de sus representantes ocupando cargos de gestión gubernamental y bancas legislativas. Con esta operación, el 60% de la empresa pasó a ser propiedad del estado provincial que fue quien asumió el pago de las deudas -entre ellas la de los trabajadores- mientras que el 40% lo mantuvieron los productores salteños. A pesar del rescate, al inicio del gobierno militar en 1976 los balances contables seguían presentando pérdidas. 

En lo que respecta a la historia del Banco de la Provincia de Salta durante el siglo XX, podemos decir que es una suerte de reflejo de los cambios en la economía provincial. Creado en 1941 -en realidad es una segunda fundación- como institución pública, entre sus funciones estaban además de las propias a cualquier banco comercial, la de ser agente financiero de la provincia en un contexto de renegociación de la deuda pública en gran medida originada en la depresión de 1930. En los años sesenta, durante la etapa desarrollista, los gobiernos provinciales intentaron sin éxito transformarlo en un banco para la promoción industrial. El fracaso se debió principalmente a que en numerosas ocasiones debió salir a cubrir las necesidades financieras de la provincia, lo que imposibilitaba otorgar préstamos a largo plazo por el riesgo de descalce entre depósitos y préstamos que muchas veces obligaron a su capitalización con préstamos del Banco Central de la República Argentina bajo garantía de fondos de la coparticipación federal de impuestos.

La llegada de Héctor Damián Gadea[8] al gobierno de Salta fue posterior a uno de esos procesos de capitalización realizados durante el peronismo entre 1973 y 1975, lo que implicaba que para entonces existían fondos disponibles para la reactivación del crédito a nivel provincial.

 

 

La importancia del Estado y los fondos públicos en el liberalismo económico del gobierno provincial

 

Al iniciar el gobierno militar provincial en 1976, la situación económica de Frigorífico Arenales no había cambiado a pesar del rescate realizado durante el gobierno peronista. Ese mismo año, en el mes de abril por Decreto Ley N° 21/76 se lo declaró empresa del Estado, con ello el gobierno estatizó una empresa que en términos estrictamente económicos hasta el momento no se había mostrado eficiente.

En este punto es en donde la historia del frigorífico se entrelaza con la del Banco de la Provincia de Salta. Lo primero a considerar para comprender dicha relación es la relevancia que seguía teniendo el banco público salteño en el crédito a nivel local -Gráfico Nº3-.

 

 

Gráfico Nº3. Participación del Banco de la Provincia de Salta en el total de préstamos otorgados en Salta entre 1975 a 1981.

 

 

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Boletín Estadístico del Banco Central de la República Argentina años 1975 a 1981.

 

 

Lo segundo a tener en cuenta es la contabilidad de Frigorífico Arenales. Del análisis del activo y pasivo en el balance general deseamos detenernos en lo siguiente. Para 1982 la empresa había logrado estabilizar sus cuentas y ese año el ejercicio arrojó una ganancia de $ 977089147, activos por aproximadamente $ 8500000000 y pasivos por $3000000000[9]. Del lado de la composición del pasivo es donde consideramos que están algunos de los aspectos más llamativos y que nos plantean los interrogantes a seguir explorando en el futuro. La deuda por venta de mercadería representaba el 60% del total de la deuda a cobrar. Entre los clientes, CIAC SA[10] figura como uno de los principales deudores por un monto aproximado $ 400000000, y si a eso le sumamos la venta de un inmueble por $ 3496422235, el frigorífico salteño tenía en CIAC SA a un deudor que representaba más o menos el 33% de la deuda total.

Dos preguntas que nos surgen hasta aquí son: cómo pagó el gobierno la estatización de 1976 y cómo continuó funcionado el frigorífico siendo que hasta 1981 operaba a pérdida y que parte de sus clientes le debían dinero. Es aquí en donde entra el banco provincial, ya que del lado de los créditos a pagar, es quien figura como principal prestamista. Si cruzamos los datos del balance de ambas empresas obtenemos la  siguiente información:

 

Gráfico Nº4. Cartera de préstamos del Banco de la Provincia de Salta al año 1982

 

 

Fuente: Elaboración propia en base a Libro Copiador de Inventario Nº 2 de Frigorífico Arenales. Balance General año 1982 y Boletín Estadístico del Banco Central de la República Argentina

 

 

Es decir que la estatización hecha con fondos públicos, por un lado liberó a los ganaderos de hacerse cargo de las pérdidas del frigorífico ya que el riesgo del negocio pasó a la administración pública, y por otro, concentró el crédito público provincial prácticamente en una sola empresa salteña -Gráfico Nº4-.

En 1980 mediante la ley Nº 5597[11] el gobierno provincial declaró sujetos a venta los bienes muebles e inmuebles de Frigorífico Arenales, primero con la prioridad de que pasen a manos de cooperativas ganaderas salteñas y posteriormente en 1982 se convocó a una nueva licitación -bajo la misma ley- esta vez de carácter nacional e internacional. Ese año se resolvió la venta por $3100000000 -menos de la mitad de la valuación del total del activo a 1982-. Quien compró la empresa fue el grupo CIAC SA. Cabe aclarar que ni la ley Nº 5597 ni el decreto Nº 422/82 -que adjudica el frigorífico a su nuevo dueño- mencionan que el adquiriente se hacía cargo también del pasivo y solo se fija como obligación mantener como actividad la faena de ganado en la provincia por al menos 7 años con un mínimo de cabezas anuales. Como compromisos a futuro se mencionan un plan de nuevas inversiones por aproximadamente $ 7000000000 y la posibilidad de apertura de participación en la empresa de productores ganaderos salteños[12]. A partir de 1983 Frigorífico Arenales dejó de funcionar como empresa pública.

Por su parte, el banco provincial al regreso de los gobiernos democráticos tuvo que ser capitalizado con fondos coparticipables debido al peligro de descalce en sus operaciones, entre otras cuestiones, a causa de la morosidad en la devolución de los créditos otorgados en los años de la dictadura.

 

Conclusiones e interrogantes para continuar investigando

 

De la investigación realizada sobre dos empresas salteñas podemos extraer como primeras conclusiones lo siguiente. Desde una perspectiva más general, los planteos discursivos del gobierno militar en torno a promover una menor intervención del estado en la economía tuvieron límites en la realidad cotidiana. El uso de bancos públicos para apuntalar empresas privadas es una muestra de la importancia que siguió teniendo lo estatal en el esquema económico y de construcción de poder de la última dictadura militar.

Lo que sucedió con Frigorífico Arenales y el Banco de la Provincia de Salta refleja ambas cuestiones. Por tratarse el frigorífico de una empresa vinculada a una parte de los históricos sectores de poder provincial, sumada a la relevancia económica que tenía por ser el principal en su rubro en el territorio salteño, hacía de su sostenimiento un factor de estabilidad económica pero también política. En el caso del banco provincial, fue la herramienta que permitió canalizar una porción de los fondos necesarios para mantener las actividades de la empresa de carnes, aun a riesgo de incurrir en problemas de liquidez a largo plazo -cosa que finalmente sucedió al retorno de la democracia-. Debemos agregar que la concentración del crédito en una sola empresa restringía las chances del banco de oficiar de promotor de otras actividades económicas. 

Por último, la operatoria con el frigorífico también llama la atención por determinados aspectos que merecen una mayor ampliación en futuros trabajos. Primero, es una empresa que económicamente no era rentable pero que, sin embargo, fue estatizada. Entre las razones, entendemos que por el peso económico y político de los ganaderos, pudieron beneficiarse de un segundo rescate financiero, en el sentido de que el estado al hacerse cargo los eximia de seguir cubriendo las pérdidas. Segundo, la administración pública cuando logra volver rentable el negocio es justamente cuando lo vende, además de la pregunta de por qué desprenderse cuando volvía a dar ganancia, lo llamativo es que se venden los bienes muebles e inmuebles pero nada se dice sobre la responsabilidad del pasivo. De hecho el precio de adjudicación es incluso por un valor menor que el total del activo, lo que levanta sospechas sobre si la venta pudo haberse tratado de un desmantelamiento del patrimonio público en beneficio de privados. Finalmente, que el adjudicatario de los bienes es también un deudor de la propia empresa -tenía sin pagar mercadería y un inmueble- es un hecho como mínimo intrigante. Sumado a que nos muestra que la economía salteña no estuvo exenta de los procesos de concentración y centralización de capital sucedidos a nivel nacional, dado que el comprador era un grupo económico nacional relacionado con la agroindustria desde hacía décadas.

 

 

Referencias bibliográficas

 

Basualdo, E. (2013). Estudios de Historia Económica Argentina desde mediados del siglo XX hasta la actualidad. Siglo XXI editores.

Basualdo, E., Santarcángelo, J, Wainer, A., Russo. C. y Perrone, G. (2016). El Banco de la Nación Argentina y la Dictadura. El impacto de las transformaciones económicas en la política crediticia. Siglo XXI editores.

Lozano, C. (2019). La deuda ilegítima: renuncia del parlamento, desafío de la democracia. Mariano Ariel Pennisi.

Rossi, H. (2020). La fragilidad del “pacto social”. Empresarios y corporaciones rurales al inicio del tercer gobierno peronista (1973-1974). Revista Americana de Empreendedorismo e Inovação - American Journal of Entrepreneurship and Innovation, Vol. 2, (2), 69-77.

Rougier, M. e Iramain, L. (2023). Empresa pública y Estado Empresario en la Argentina (1810-2020). Un recorrido conceptual e histórico. Ediciones Ciccus.

Sanz Cerbino, G. (2010). El huevo de la serpiente: La Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias y el golpe de Estado de 1976. Realidad Económica (251). 7-28.

Schorr, M. (2021). El viejo y el nuevo poder económico en la Argentina. Del siglo XIX a nuestros días. Siglo XXI editores.

Soler, A. y Correa, R. (2012). Peronismo y “socialismo nacional”: la política de expropiaciones durante el gobierno de Miguel Ragone: el caso de -Minas de Unchime/Altos Hornos Güemes y Frigorífico Arenales. Salta, 1973-1974. Cuadernos FHyCS-UNJu, (41), 177-195.

Wainer, A. y Schorr, M. (2022). La desindustrialización argentina en el largo ciclo neoliberal (1976-2001): una aproximación a la trayectoria de las clases y fracciones de clase. América Latina en la Historia Económica, 29 (1), 1-22. DOI:10.18232/20073496.1287

 



[1] Parte de la documentación contable de Frigorífico Arenales se recuperó gracias a un convenio de asistencia técnica firmado en 2020 entre el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y el Ministerio de Gobierno, Derechos Humanos, Trabajo y Justicia de la Provincia de Salta para la evaluación, catalogación y digitalización de documentación histórica del Archivo Central del Poder Ejecutivo de la Provincia de Salta. Dirección Técnica: Dra. Sara Mata (ICSOH-CONICET/UNSa).

[2] Se desempeñó como Gobernador entre abril de 1977 a febrero de 1983.

[3] El gobierno nacional además de las políticas estrictamente económicas implementó un plan represivo que incluyó el secuestro y desaparición de delegados sindicales -entre otras personas- con el fin de disciplinar a los trabajadores.

[4] En noviembre de 1982 el Estado nacional habilitó la transferencia de pasivos privados al Banco Central de la República Argentina.

[5] Al respecto se puede consultar Lozano (2019)

[6] Entre 1966 a 1973 Argentina fue gobernada por otra dictadura que se autodenominó Revolución Argentina y que tuvo programas económicos con una impronta desarrollista.

[7] Para una lectura de la historia de Frigorífico Arenales en los años previos a 1976 se recomienda Soler y Correa (2012) y Rossi (2020). 

[8] Interventor Federal entre abril de 1976 a abril 1977.

[9] Libro Copiador de Inventario Nº 2 de Frigorífico Arenales. Balance General año 1982

[10] Compañía Industrializadora Argentina de Carnes Sociedad Anónima.

[11] Boletín Oficial de la Provincia de Salta N° 11002-Ley N° 5597.

[12] Boletín Oficial de la Provincia de Salta Nº 11476-Decreto Nº 422/82.